viernes, 23 de octubre de 2009

Identificación Taxonómica y Abundancia de Líquenes Cortícolas presentes en el sistema forestal de la comunidad de Canoitas del municipio Isidro Fabela

Introducción

Los líquenes (del griego λειχεν que significa musgo de árbol) son organismos simbióticos mutualistas formados por la asociación entre un simbionte fúngico (microbionte) y algas (fotobionte) que pueden ser verdes, marrones y/o cianobacterias (Hale, 1983). Los líquenes se organizan en estructuras complejas llamadas talos, que generalmente consisten de varias capas, éstas se dividen en una corteza superior y otra inferior, una capa algal y una capa medular; sin embargo la mayor parte de la estructura está compuesta por el hongo y sus hifas, mientras que las células algales constituyen una proporción menor. Dichos talos liquénicos pueden ser: homómeros y heterómeros (Coutiño y Montañez, 2000).
Estos organismos se reproducen principalmente por medio de la propagación asexual a través de la fragmentación del talo o la formación de diásporas vegetativas: los soredios y los isidios. Los primeros resultan de la asociación de algunas células fotobiónticas fuertemente envueltas por hifas y carentes de corteza, mientras que los isidios son estructuras reproductivas que se originan en las capas internas del talo y que emergen a través de poros o por rupturas en la corteza. Sin embargo hay líquenes que presentan reproducción sexual, a estos se les ha agrupado como basidio líquenes, la mayoría de ellos producen cuerpos fructíferos casi idénticos a los que producen los hongos cuando no están liquenizados. De cualquiera de estas formas de propagación, los líquenes son considerados colonizadores primarios en casi todos los ecosistemas, ya que su resistencia les permite sobrevivir en condiciones muy difíciles y son muy específicos respecto al sustrato, habitan desde los polos hasta los desiertos y selvas tropicales, tanto en ambientes terrestres como acuáticos (Hale, 1979).
Sin embargo los requerimientos ecológicos de los líquenes son muy estrictos, necesitan como elemento básico la humedad y también un suelo adecuado; así como aire purificado, ya que el anhídrido sulfuroso que existe en el aire de las grandes ciudades o en las proximidades de las fábricas les envenena y no pueden desarrollarse; se les puede encontrar en las proximidades de las fuentes termales, a temperaturas de 100°C y en el punto opuesto, pueden vivir colonizando rocas en tundras y estepas, esto es debido a que resisten temperaturas extremas, tanto frío como en calor (Ahmadjian, 2000).
Algunos líquenes habitan en lugares en que las algas y hongos no lograrían sobrevivir por separado, por ejemplo en las rocas (si se desarrollan en el interior son endolíticos; y si lo hacen en la superficie se llaman epitelíticos.); estando ahí, dichos líquenes segregan ácidos orgánicos que provocan la desintegración de las rocas, contribuyendo así a la formación del suelo (Hale, 1983). Otros crecen en la superficie de la tierra, sobre la corteza de los árboles (líquenes epifloicos) o en el interior de ellos (líquenes endofloicos) (Ahmadjian, 2000).
Además de participar en la formación de suelo, muchos de los líquenes que tienen cianobacterias fijan el nitrógeno atmosférico elemental, enriqueciendo los suelos, principalmente en las regiones boreales y en bosques templados. En las tundras los líquenes sostienen en gran parte la vida animal, ya que en estas regiones los animales se alimentan principalmente de ciertos ejemplares que cubren grandes extensiones de suelo (Coutiño y Montañez, 2000).
Los líquenes son utilizados como indicador biológico debido a que son extremadamente sensibles a la contaminación. Debido a que no tienen raíces, dependen de fuentes aéreas de nutrientes, por lo que están expuestos a los contaminantes del aire. A medida que absorben nutrientes, también absorben dichos contaminantes, los cuales se acumulan en sus tejidos (Hale, 1983).
El dióxido de azufre, en particular está frecuentemente asociado a disminuciones en las poblaciones de líquenes, ya que al parecer interrumpe la fotosíntesis y transferencia de carbohidratos del alga al hongo. Por lo tanto, estudios sencillos sobre la presencia o ausencia de un tipo particular de líquenes pueden permitir llevar a cabo una evaluación precisa y científicamente válida de la calidad general del aire de un sitio en particular (Coutiño y Montañez, 2000).
En cuanto al estudio de comunidades liquénicas asociadas a bosques de pino y oyamel, reconociendo la riqueza de especies y sus formas de crecimiento, Gómez Peralta (1992) encontró 100 especies de líquenes correspondientes a 20 familias y 35 géneros. Dicho estudio se llevó a cabo en Los Azufres, Michoacán.
Pliego (2005). Estudió la comunidad liquénica asociada a bosques de galería en El Chico, Hidalgo; quien identificó la diversidad de especies, su orientación y la altura a la que se encontraban. Dicha autora encontró 55 especies y 30 géneros, de los cuales 16 especies eran nuevos registros. No hubo diferencia en la orientación, pero sí en la altura en la que se encontraban.
Bárcenas (2007), analizó la composición de especies folícolas en relación a la altitud en Los Volcanes San Martín Tuxtla y Santa Marta, Los Tuxtlas, Veracruz, México. Encontró que los valores más altos de diversidad de líquenes folícolas se encuentran en las altitudes más bajas de ambos volcanes.
Pérez et. al. (2008) estudiaron los macrolíquenes cortícolas en dos especies de coníferas en Zempoala, Edo. México; quienes analizaron estas comunidades liquénicas y su relación con la estructura del bosque en áreas con Abies religiosa y Pinus ayacahuite. En dicho estudio se lograron recolectar 33 especies, 25 para A. religiosa y 20 en P. ayacahuite. Además encontraron que la estructura forestal afecta directamente el establecimiento de las comunidades liquénicas.
Zambrano (2000) estudió la reducción de líquenes en El Desierto de los Leones. Este autor comparó la abundancia de líquenes de esta área protegida con la del Parque Nacional El Chico. En este estudio la primer comunidad tuvo 47% menos especies, 62% menos cobertura liquénica y patrón de abundancia de especies que revelaron que esta comunidad estaba altamente alterada. Además señaló que la calidad del aire pudo contribuir a estas diferencias.